La Columna de Mosby (20): hay amistades que son más que eso.

No puedo creer que ya llevemos 20 post de estos, lo que empezó siendo un reto se ha convertido en mi diario virtual. Algo divertido, porque todo el mundo acaba comentándome “vaya con tus vecinos” o “¿En serio escribiste a las cuatro de la mañana?”.

En fin, golpecitos en la espalda a parte.

Alguna vez ya he hablado de esto, pero bueno, es domingo (para ti lunes) y estoy bastante enferma, jodidos cambios de temperatura y tras ver la cuarta película de Harry Potter, de la cual no diré opinión pero WTF que alguien me explique por qué Harry no se peina en esa peli, me he parado a pensar en mis amigos.

Sobretodo en cuatro de ellos, que en los últimos años ya no puedo llamarles amigos si no familia. Y si, habrá algunos otros amigos míos que lean esto y piensen:

Joder Tamara, nosotros hablamos cada jodido día. ¿Qué pasa con eso?

Lo sé, créeme, tengo en mente a cada una de esas personas… (Hola Júlia, Adri, Cristina y Fran, esto va más que nada por vosotros). Pero tengo que contar la historia de mis 4 personas favoritas.

Porque si algo les digo a las personas que conozco tras haber hablado 10 minutos es la siguiente frase: vale, es mejor que sepas que Ariana, Ivan, Monica y Adelina son muy importantes, así ya sabes de quien hablo cuando explique las cosas.

Lo absurdo de decir “es mi mejor amiga/o”.

Una frase que se quedó grabada en mi memoria fue la que me dijo mi amigo Oscar mientras me hacía burlas con no recuerdo quien: ¡Es que todos son sus mejores amigos!

Y desde entonces me di cuenta que joder, así era. Odiaba tener a 4 pilares súper importantes y no poder llamarles mejores amigos a cada uno de ellos. ¿Así que qué más da? Lo que importa es darse cuenta de que has tenido la suerte de encontrar a esas personas que sabes te acompañarán toda la vida.

Ahora les mando un saludo a los escépticos que han puesto los ojos en blanco y han pensado que pelearse es muy sencillo. Joder si lo es, he discutido con ellos mil veces. Pero ahora os explicaré por qué es imposible dudar de que estarán conmigo siempre.

Te recomiendo que pongas esto de fondo mientras me lees:

Ariana, la ramita del árbol que encontré por error.

Ella es muchas cosas, podría estar describiéndola durante horas porque es uno de mis hobbies y quién me conoce alguna vez me ha soltado la frase: ¡Parece que estás enamorada de ella!

Pero es que lo estoy, yo me enamoro de la persona que Ariana es capaz de ser con una sola respiración. Alguien muy valiente que cambió el rumbo de su vida 360º y acertó.

Vaya si lo hizo.

Y supe que jamás se marcharía tras perderla 2 años y reencontrarnos como sólo se reencuentran los protagonistas de mis libros favoritos. Con un abismo de cambios que se llenan de noches de charlas infinitas por saber la una de la otra.

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Esta sesión de fotografías siempre me parecerá preciosa, gracias a Fran Decatta por hacerla. 🙂

Las dos personas que me acompañarían a la fin del mundo, Monica e Iván.

La verdad que lo más lejos que hemos llegado a ir ha sido a Londres, no vamos a mentiros. Pero tengo la sensación que si cualquiera de los 3 el día de mañana dijera: NECESITO ir a Australia, nos miraríamos todos por un segundo y al siguiente estaríamos empaquetando.

Las magníficas casualidades existen y nadie puede decirme lo contrario tras haber topado con Iván, quien a mis ojos no es nada menos que un guerrero conduciendo un Ibiza negro y con el mejor humor manchego del planeta Tierra.

No hay momento que no piense en todo lo que me ha hecho reír y en cada palabra que él dice y yo me quedo escuchando con cara de boba para después decirle: joder Iván, siempre aprendo muchísimo de lo que dices.

Algo que él arregla añadiendo una frase simple como: es lo que yo veo, sin más.

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Esta foto la hizo Ariana cuando vino en semana santa a visitarme.

Y encontrar de casualidad a Iván me llevó hasta Monica, todo empieza en una excursión a Port Aventura y sigue años más tarde cuando finalmente nos presentaron de manera normal.

No sé deciros en qué momento empezamos a sentirnos como hermanas, pero os aseguro que muchos son los que se han acercado y preguntado si realmente lo éramos. Yo ya contesto que si, mi madre lo ha asumido.

Monica es de esas personas con las que no te cansarías de pasar las horas porque te entiende perfectamente, es capaz de adivinar lo que piensas en un segundo y siempre me ha fascinado lo luchadora y valiente que es. Ella dice que no, pero yo le digo que shhhh.

Seguro que le seguiría un ruidito parecido al “ñañaña”. 🙂

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Estas dos personitas se embarcaron conmigo en una aventura muy importante, la de mantener la amistad a 1000km de distancia, debo decir que lo han logrado más ellos que yo, porque consiguen que parezca que ayer estuvimos juntos.

Yo lo llevo un poco más difícil, siempre lloriqueo algo más.

La contradicción que nos llevo a encontrarnos, querida Delonsens.

Prepárate para buscar en el diccionario palabras imaginarias querida/o lectora/o, porque así es mi amistad con Adelina.

Pese a que ambas vivimos en Granada no fue hasta que me volví a mi ciudad natal que realmente empezamos a hacernos amigas. Benditas tecnologías.

Una tecnología que no utilizamos para hacernos foto, dato. Pero si para hablar horas y horas, tantas que a veces no faltan temas y los inventamos. Siendo nosotras aquellas personas que se dan las buenas noches y a las dos horas, cuando son cerca de las 5 de la mañana se vuelven a escribir para acabar diciéndose:

Jamás dormiremos pronto, bu.

Y es que nunca me sentí tan acompañada y reflejada en alguien tan contrario a mí. Gracias a ese mensaje extraviado he encontrado a alguien que en los momentos más indispensables siempre estará ahí para decirme: Yonsens, tú no pagas.

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Esta foto la hice yo misma mientras intentaba mantener la compostura tras llevar 2 horas bailando como locas en mi antigua habitación.

Ahora sabes algo más de mí.

¡Te pido disculpas! Por si esta columna no te ha ayudado demasiado, pero creía que era importante que para seguir avanzando sepas algo más de quien escribe estas líneas. 

Para mí es bastante complicado algunos días cuando les necesito mucho, otros sólo lloriqueo porque he sido muy afortunada de tener una familia maravillosa y 4 personas que parecen puestas en mi vida cómo increíbles regalos.

No sé por qué, este post me ha recordado a un libro del cual te hablé en este artículo, quizás me piense hacer otra recomendación en breves. ¿Qué te parece?

¡Feliz lunes!

¿QUIERES MÁS?

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Te dejo mis redes sociales🙂

 

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