La columna de Mosby (1)

Llevo días que me levanto por la mañana y lo primero que pienso es:

¿Hasta que punto una persona es capaz de insinuar que quiere quedar contigo?

Lo más triste es que yo misma he estado en ese barco, en el mar de “oh que plan tan genial, ¿y vas a hacerlo solo/a?” y sobretodo en el bote salvavidas de “yo no tengo planeado nada“. Por ver si lo pillan.

Pero desde hace apenas dos semanas, por primera vez en mi vida, me he situado en el otro extremo, en la parte que selecciona cuidadosamente con quién y cómo invierte su tiempo. Y tengo que admitir que es sencillamente maravilloso.

A ratos me he sentido algo egocéntrica, porque jamás he sido de esas personas que prefieran quedarse en casa a sumarse a la fiesta, pero tras días de mucho esfuerzo, duro trabajo y constante ajetreo, no sé, creo que no me apetece entregar un tiempo que para mí es preciado a alguien que quizás no vaya a valorarlo tanto.

¿Me estaré convirtiendo en la mujer rodeada de gatos?

Por desgracia para mí no tengo ningún gatito, pero empiezo a coger esa forma humana creada por: un batín, moño, gafas, una manta encima y buena música de fondo.

¿Es posible que no valoremos mucho el tiempo a solas hasta que no tenemos NADA de tiempo? Quizás es lo que me ha pasado, no lo sé.

thong-vo

Sólo sé que me irrita la insistencia de otras personas cuando estoy dejando claro que no voy a quedar, aunque es muy posible que no lo hagan queriendo, sin embargo (y en este caso aunque no tiene porque ser generalizado) había un chico que parecía no pillarlo. 

Creí haber dejado bien claro que simplemente me apetecía estar en casa, trabajo en muchísimos proyectos y cada día me acabo apuntando a alguno nuevo (mi mejor amiga dice que un día no tendré tiempo ni de respirar) y parecía no entender que yo, como individuo, prefiera estar sola un sábado por la noche.

¿A los españoles no nos gusta estar solos?

Esta pregunta me la he hecho en más de una ocasión, porque cuando tuve un novio extranjero (que duró muchos años, demasiados) me di cuenta de que para él era muy normal hacer viajes totalmente solo.

Solo en Inglaterra, solo en Austria, solo en España.

Pero yo alucinaba, no podía concebir la idea de hacer tu maleta y encontrarte en un aeropuerto sola/o, en un hotel sola/o y acudiendo a todos los lugares turísticos completa y jodidamente SOLA/O.

Pero el pasado sábado, tumbada en mi cama, rodeada de todos mis dulces favoritos, con mi película preparada y libreta en mano para algunas ideas que van surgiendo sobre la marcha, me hacía otra pregunta:

¿Dejaré de ir a muchos sitios simplemente por no encontrar la compañía adecuada?

John Sting.jpg

Creo que cómo final de esta primera columna me quedo con la reflexión de que vale la pena dedicarse un poquito de tiempo de vez en cuando, la recompensa puede ser una paz interior increíble.

No te digo que yo sea la imagen perfecta de ser humano relajado, mi espalda afirma todo lo contario, pero si que estoy aprendiendo poco a poco a ser más tolerante con mi propio tiempo y a aprender a decir que NO para decirme a mí misma SI.

¡Ten un buen lunes!

Fotografía: Thong Vo, John Sting

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