Movimientos deliberados.

Tras unos cuantos días de meditación, navidad y algunas comilonas, he llegado a la conclusión que en los graves momentos de mi vida siempre he hecho, acto y seguido,lo que he llamado como titulo de esta entrada: movimientos deliberados.

Me he planteado cada situación incómoda, extrema o nerviosa que hubiese vivido y he pensado en qué fue lo que hice a continuación, asombrosamente en la mayoría de ocasiones he salido a correr en mitad de la noche. Muchos de vosotros bailaréis, pintaréis, cantaréis, tocaréis un instrumento o incluso como ahora yo, escribiréis en vuestro blog, diario o sinónimos varios.

Transformamos energía, convertimos lo negativo en otra cosa y buscamos la manera de sobrevivir a situaciones que no nos agradan. Decidimos dejar a un lado de algún modo todo lo que nos perturba y crear algo a partir de ello, incluso inconscientemente, cuando lloramos, transformamos ese mal en puras lágrimas.

Con este pensamiento en mi cabeza solo me podía venir una película a ella, Silver lining playbook. Una película que trata sobre dos personas afectadas por algunos hechos de su vida que deciden pasar página transformando lo que tienen de negativo en positivo. Esta película fue muy premiada en los Oscar y además la trama e historia engancha bastante. Lo que más me gusta es la rareza de sus personajes, creo que eso es algo que nos acerca a todos a la película, porque dudo que much@s de nosotr@s nos veamos como normales cuando ponemos en perspectiva nuestro día a día o más claramente nuestras experiencias personales.

Me pregunto cuantas son las veces que nos hemos planteado ese “empezar de nuevo” en nuestras vidas y al mismo tiempo mantengo la esperanza de que sean continuas las veces en que en momentos de bajón esta sea la primera idea que nos venga a la cabeza a todos.

He sentido la necesidad de hablaros de esto porque ironías de la vida, como bien se dice las desgracias no vienen solas y quiero transmitir un mensaje de fuerza y de positivismo, las cosas pueden y deben superarse.

La otra noche, transformaba energía mientras corría e imaginaba como todas esas cosas caían tras de mí y se alejaban en la oscura noche y con esta idea en la cabeza de golpe me detuve y miré hacia atrás. Cualquiera que me hubiera visto pensaría que estaba loca mirando a la nada, pero para mí habían muchas cosas allí detrás, ¿quería correr y dejarlas allí? Creo que no, al menos no sin despedirme.

Volviendo al ejemplo de nuestra película de hoy, Silver lining playbook, los problemas no desaparecen por no mirarlos un rato, no me malinterpretes, no quiero que estemos en plan pesimista, pero si quiero que cojas fuerzas y te pongas en pie, que corras y en un momento determinado te detengas y mires atrás, necesito que lo hagas.

Necesito que confíes y que sepas que puedes hacerlo.

Necesito que no te rindas y que emprendas de nuevo la lucha.

Lo necesito porque tu lo necesitas también.

Cuando me detuve en mi ruta y miré atrás vi muchas cosas: sueños, misterios, amistades, amor, deseos, pensamientos, agonías, pesadillas, resentimientos… No todas eran malas, había de maravillosas pero que era incapaz de seguir manteniendo en mi vida, porque pensarlas un solo segundo al día era capaz de dejarme en la cama sin sentir la necesidad si quiera de beber agua. Capaz de tumbarme con un solo pensamiento fugaz.

Pero las miré, porque quería que me vieran allí de pie desafiante, porque quería que supieran que yo no había abandonado, que yo seguía ahí de pie y que iba a continuar.

Que durante muchos días me levantaría con tristeza y destrozada, pero un día abriría los ojos y ya no sentiría nada. Sentiría alivio, sentiría paz.

Sentiría la calma que siente alguien que sabe que no se rindió y que miró a aquello que dejaba atrás a los ojos y le diría “ya no formas parte de mi de la misma manera en que lo formabas ayer”.

Mi mejor amiga se ha comprado una guitarra española hoy, me ha emocionado porque sé que tiene magia en esas manos y en esa garganta que canta canciones que curan el alma. Yo le he hablado de la guitarra acústica y ella me ha dicho “Tamara, las cuerdas son más rígidas, me da miedo que lo intentes y veas la dificultad y quieras dejarlo” y aunque ella no me ha visto porque ahora estoy bastante lejos, he sonreído.

Rígidas.

¿Rígidas para quién?

Todo es capaz de moldearse y crecer al lado de alguien si se tiene el coraje para hacerlo.

¿Lo tienes tú?

 

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