Pistas, pistas y más pistas.

Tras unos cuantos días de meditación, citas y sexo sin compromiso, he estado investigando un poco el tema del flirteo en red, este gran mundo de las aplicaciones. He encontrado artículos que me han hecho reír hasta llorar con grandes filosofías sobre las fotos que la gente se pone en la ya conocida app Tinder, pasando por mi último descubrimiento “Adopta a un tío”. Gran nombre, si señor, nada que pueda hacer parecer que los hombres son solo carne fresca y nosotras unas devoradoras despiadadas.

Lo curioso de este tipo de lugar es saber exactamente que estamos buscando, una pregunta que a much@s les gustafavim-com-carrie-carrie-bradshaw-quote-sarah-jessica-parker-satc-319043 hacer “y bueno… ¿tu que buscas por aquí?”, como si aquello fuera la plaza del pueblo, te paras ante una parada de verduras y te preguntan que has ido a comprar, tu sabes perfectamente que has ido a comprar verduras… ya claro… pero ¿Cuales? ¿De que tipo? ¿Para que tipo de plato las quieres?

Ostras y jamás una pregunta se había convertido en algo que marcaría tanto el resto de la conversación, porque tú sabes que lo que respondas en ese momento va a cambiar la perspectiva de las cosas, va a cambiarla hasta tal punto que puede que si quedas con ese/a chic@ todo dependa de la impresión que le diste al responder a esa pregunta.

Pero todos buscamos pues… alguien interesante. Algo diferente que despierte nuestra curiosidad humana, que nos haga salir del coma sin emociones que a veces vivimos, no por falta de sensaciones sino porque para muchos hay momentos de PAUSA en la vida, en los que nos damos ese placer de no dejarnos llevar por nadie y a la vez, distraernos simplemente con aquello que a nosotros nos apetezca. Ya puede ser una buena charla, un buen paseo o un buen polvo. ¿Por qué no?

He estado dándole vueltas esos días (siento no haber escrito antes, ciertamente) porque quería encontrar alguna película o alguna cosa que pudiera plasmar esta idea y me he dado cuenta de que no había ninguna película que pudiera decirme lo siguiente: no se lo que quiero en mi vida, voy dando vueltas y lo que salga, saldrá.

No… no la había.

Espera, ¿seguro?

tumblr_mu8mjh7zBY1rbk6k6o1_500Me vino a la cabeza la película “Olvidate de mí“, que en realidad tiene un título ABSOLUTAMENTE diferente en inglés “Eternal Sunshine of a spotless mind“, el cual tiene más sentido con la película. Como quiero que la veas, solo voy a decirte que es la historia de Joel y Clementine, dos personas que se conocen, sin saber que esperar el uno del otro, como la vida misma, Viven cosas juntos, hasta que se encuentran en un punto de sus vidas que no saben que es lo que quieren.

Yo creo que todos hemos estado ahí, por ejemplo, tras una ruptura, después de ese periodo de luto, llegas al punto de creer que nadie va a emocionarte de nuevo o que todo son pasaratos. Conoces a personas si, pero te vuelves exigente, quieres sexo, quieres amor, quieres sentir cosas, pero lo quieres a tu manera y cuando te apetece. Porque sentir cosas de manera imprevista se vuelve una complicación. Me refiero a esos amoríos que sentimos cuando hemos salido de una relación, de golpe nos obsesionamos con una persona, que por motivos X suele estar viviendo una etapa de su vida completamente distinta a la nuestra, nos da un poco de atención e incluso en algunos casos llegamos a tener un tipo de “relación” con ell@s pero que acaba siendo dañina porque evidentemente nosotros no estamos buscando un “amor de verano” sino algo que nos cure las heridas y nos de amor incondicional.

0c6fdd3d8c189321a60e51c31592ff3e¿Recordáis “Come, reza y ama”? Cuando Liz rompe su matrimonio, inmediatamente conoce a David, un chico joven y apasionado que es la novedad, tiene hobbies que a Liz le llaman la atención, muchas ganas de vivir la vida y lleva un ritmo que para nada era lo que ella conocía previamente. Eso le hace enloquecer por él, le obsesiona, necesita su amor, necesita que él la quiera y que se lo demuestre. Cuando esto no ocurre como ella espera, entra en un bucle de dolor y de decepción. Bien, creo que de este modo nos hemos sentido much@s al conocer a la primera persona tras la ruptura de nuestra relación. Conocemos a alguien inesperado y nos obsesiona la idea de volver a sentir algo bonito, de que podemos volver a enamorarnos y nos encaprichamos. Que eso siempre ha sido diferente al enamoramiento, pero se ha vivido al limite de la misma manera.

Luego pasa un tiempo feo y gris, en el que tenemos encuentros fortuitos, distracciones aleatorias que sentimos pasajeras desde el minuto uno, porque somos conscientes que aquello especial no se siente si no lo notas en el latido desde el principio.

Como Joel y Clementine en la mencionada película, que se preguntan una y otra vez ¿a donde nos lleva esto? ¿es realmente lo que quiero? ¿puedo volver a sentir algo bonito dentro de mí sin que sea tóxico?

Curiosa conexión con el tema de las redes, el atrevimiento a sentir con las ganas de conocer a personas nuevas. Pero es que creo que tiene sentido, puesto que nos gusta saber que hay alguien ahí enviándonos mensajes, teniendo interés en nosotros y sin embargo, quizás no nos importa tanto como es la persona o hasta donde podemos llegar con el/ella.

Hasta que nos importa.

Hasta que cambia eso y encontramos a alguien que quizás… no nos de tanto igual.

Y te pregunto yo ahora… ¿que vas a hacer pequeñ@ hacker?

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