Trucos y tratos.

Tras unos cuantos días de meditación, citas y sexo sin compromiso, he llegado a sufrir pequeños percances que me han hecho darme cuenta de la ridiculez y exquisita preparación que todos tenemos antes de ver a una persona. Ya sea una cita con un chic@, una quedada con un familiar o incluso una reunión con amigos.

Las miles y miles de divagaciones que tenemos delante de una decisión como: no se si ponerme esa prenda de ropa, es jodidamente incomoda pero a la vez me queda jodidamente bien.600full-bridget-jones's-diary-screenshot (1)

Y nos la ponemos, porque sabemos que es un +10, porque nuestra pérfida mente nos ha dicho que va a ser mejor pasarse gran parte de la velada subiéndonos las medias cada vez que nadie mira o abrochando el botón de abajo de la camisa para que no se nos vea lo apretados que nos queda el pantalón y como no nos hemos depilado el abdominal.

Bueno, todos estos acontecimientos han sido descritos y más descritos en muchísimos artículos, en muchísimos blogs y sobretodo en muchísimas de nuestras cabezas, así que no puedo contarte nada de esto porque eres un/a maestr@ de los  trucos rompecorazones.

Pero luego… están esos días en los que no pensabas nada, no planeabas tener nada con nadie, has salido con tus amig@s y no puede ocurrir algo inesperado, porque no estás en ese plan.

Bien, he aprendido dos cosas en este tiempo y de dos fuentes muy distintas.

Siguiendo nuestro patrón, voy a hacer referencia a un clásico de los clásicos (y no por eso menos útil) “El diario de Bridget Jones“, porque si algo hemos aprendido es a la supervivencia a los imprevistos más burdos gracias a esta película. Empezando por la manera en la que pretendemos ser sexys y no lo conseguimos y que cuando menos queremos serlo, más se fijan en nosotros, seguida de muchas cosas, que en este caso las mujeres, conocen bien (depilación, como llevar bien las medias, peinarse como una quiere…mil veces, ponerse bien el puto escote que parezca “bien, tengo pechos” y no un “TENGO PECHOS”).

La otra fuente, es la experiencia propia (no solo mía) si no de much@s personas cercanas, que aunque nos las conozcas, no hace falta porque estoy casi segura de que en tu grupo de amigos u entorno cercano existen las mismas experiencias. ¿Cuantas veces no hemos hecho algún truco estúpido para sobrevivir la noche pensando que solo iríamos con nuestr@ amig@ a bailar o tomar algo o dar una vuelta y volveríamos a casa sanos, salvos y vírgenes de esa noche?

Pero queridos, la ley de murphy no solo se inventó para las tostadas que caen llenas de mantequilla y mermelada al suelo, también existe para jodernos la marrana cuando de golpe en plena aventura nos encontramos a punto de tener un combate sexual con alguien totalmente inesperado.

88eb2ebc0e919c9140e6e17f2cf00c80Volviendo a nuestra querida Bridget, todos recordamos la famosa escena en la que Daniel tiene a Bridget en el suelo tumbada y están a punto de tener sexo, el empieza a subirle el vestido y de golpe se encuentra las famosas braguitas faja de abuela. Algo de lo que toooooooooooooooood@s nos hemos reído y sin embargo, tod@s tenemos ese calzoncillo o esa braguita que es lo más comodo del mundo y que no nos ponemos para no causar un “efecto Jones“. Sin embargo, esa noche que vas con tus amigos, no hay reglas o detalles a cuidar, no va a pasar nada si desafías al destino porque hoy no estás buscando nada, y te l@s pones.

Y entonces ocurre. Que ligas. Y no solo ligas sino que además va a ocurrir algo más que besos y tu en tu cabeza tienes mil cosas, mil voces que gritan de un lado al otro diciéndote “no nos hemos depiladooooooo… no llevamos a conjunto la ropa interioooooor… los calcetines que llevamos tienen un pequeño agujero en los dedos… llevo otras braguitas encima de las medias para que no se me caigan…”.

Respira. Por dios, respira.

Llegados a este punto de nuestra conversación quiero preguntarte algo (aunque no pueda escuchar tu respuesta), ¿no han sido esas veces imprevistas las ocasiones más recordadas y más apreciadas?

Conocí a una mujer que me dijo que a cada paso imprevisto que daba se sentía más bella por dentro y por fuera, porque era capaz de vivir sin las rudimentarias preocupaciones del día a día. Una persona no puede planear todo aquello que le vendrá, no puede querer la perfección cuando esta se encuentra ya entre nosotros, y es que no hay nada más perfecto que vivir las cosas como uno las quiere de verdad.

Todos hemos hecho el “ridículo” de algún modo u otro y sin embargo, aquí estamos con una experiencia más en nuestra mochila, sea loca o no, nos haya gustado más o menos, pero contentos de haberla vivido. Porque aunque quizás no estés tan feliz de lo que hayas hecho o estés pensando y pensando el “por qué” de lo ocurrido, quiero darte un consejo:

Cuando decidimos algo, lo hacemos pensando que es lo mejor que podemos hacer en ese momento, así que no puedes culparte o juzgarte por haber tomado una mala decisión, en aquel momento creías que era lo más indicado. No te culpes más, simplemente toma otra decisión para cambiarlo.

600full-bridget-jones's-diary-screenshotDejate llevar amig@, porque de ese modo siempre llegas a la decisión acertada, ¿sabes cual es?

Disfrutar y vivir.

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